De Ríos y de Truchas. Y de Pesca a Mosca. Y de amigos mosqueros.

Aquí se plasmarán todas esas ideas, sensaciones y vivencias de un pescador a mosca y de su grupo de compañeros.

Su finalidad es tratar de inculcar que la pesca a mosca puede llegar a ser una forma de vida.

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Competición NO..... Gracias.

miércoles, 15 de junio de 2011

ALLA DONDE LAS PIZARRAS LLORAN…

          Ocurre que planeas una jornada de pesca placida y por mor de las vicisitudes ésta torna en dura aventura. Tal es el caso presente. En principio la idea se basaba en pescar un rio entre praderas de alta montaña, pero ya se sabe,
-La cabra siempre tira al monte-
Fue quizás una revolera del fuerte viento que azotaba quien me hizo girar en redondo, observando el angosto estrecho por el que el rio se interna y las altas cotas de rocas pizarrosas que lo jalonan. Empujado por el viento tome camino de las montañas rio abajo.

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La senda flanquea bosquetes de diversas especies, Hayas, Robles, Acebos, algunos de tal belleza que hacen obligado el parar a contemplarlos y disfrutar de su majestuosidad.
Atravieso colinas para terminar en sus cotas y más allá, donde tornan colinas en montañas. 

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Tras ascender la montaña más elevada solo queda bajar por inclinada pendiente para llegar a un tramo de rio maravilloso.
El rio, encañonado entre altos paredones de pizarra discurre bronco y bravo formando chorros y corrientes. En ellas habitan bravas truchas Fario, de tal dureza que si no fuera así sería imposible vivir en aquellos parajes.


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La jornada de pesca torna en aventura, han sido más de dos horas pateando duro monte hasta llegar al rio, una vez allí la cosa no mejora. Transitar por el rio de fondos y orillas en lisas pizarras es peligroso, las botas no agarran, a menudo suceden resbalones y el riesgo de una caída desafortunada es continuo.
Un fuerte viento de cara dificulta muchísimo el lance y posar la mosca en condiciones aceptables se vuelve sumamente difícil. No queda sino insistir una y otra vez en posar la mosca en las “posturas” que el rio te va mostrando.
Muchos, son muchos los lances inadecuados, las malas posadas y los alarmantes dragados. Pese a todo en alguna ocasión el esfuerzo se ve premiado con una posada aceptable en el lugar escogido y tras ello, el estrepito del brutal ataque de la pintona a nuestra mosca, el clavar, el tensar, el luchar contra nuestra oponente para al fin conseguir hacerla llegar a la sacadora, contemplar la belleza de tan bravo pez, fotografiar y devolver de nuevo a las aguas.

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Siento cansancio y agotamiento, la dureza del entorno, la climatología con el fuerte viento y la tensión psíquica de procurar ejecutar la acción de pesca correctamente se aúnan y producen una sensación de falta de fuerzas. Es cuestión de tomárselo con calma. De serenar el latir del corazón y calmar la cabeza. Para ello nada mejor que contemplar la naturaleza. 
Observar como lloran las pizarras

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Como desde las cumbres por doquier las gotas se deslizan por las rocas

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Y todas esas lagrimas se van aunando para terminar desaguando en el rio en preciosas cascadas

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Ya sereno vuelvo a la pesca. Vuelvo a tratar de colocar la mosca en zonas del rio querenciosas donde las truchas la van atacando con fiereza y donde tras clavarlas deparan una espectacular lucha.

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Se hace tarde. Tengo que salir de los cañones con luz, sino la cosa podría volverse muy peligrosa. Me dejo mucho tramo de rio sin pescar, otros se muestran tan atrayentes que me es imposible en no pararme en ellos y ejecutar con templanza la acción de pesca. En muchas ocasiones el buen hacer es premiado con la captura de bravas pintonas que colman la chistera de sensaciones hasta hacerla rebosar

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Al fin el rio deja de estar encañonado, al menos parcialmente, las laderas se suavizan. Pese a ello transitar por un rio de lecho pizarroso sigue siendo dificultoso, mas aun tras varias horas de trote agotador, son estos momentos cuando más cuidado hay que tener, pues la mezcla de descuido y cansancio puede provocar una situación peligrosa
.
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Es tarde, decido rematar el día con unos últimos lances en un tramo de rio que se me antoja maravilloso

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Una pequeña tabla con corriente donde voy posando la mosca en las zonas querenciosas... y donde las truchas van premiando el buen hacer con francas cebadas a la mosca

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Que dan como resultado el mejor colofón a una jornada de pesca y, que recordare vivamente por su dureza, por el marco incomparable donde se realizo, por la abundante captura de unas preciosas truchas autóctonas y por haber llegado casi al límite de mis fuerzas

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Me digo que no estoy en condiciones de realizar semejantes locuras, que tengo que aceptar mi estado físico y pescar en zonas cómodas. Que ya no soy un chaval para hacer el “jabalí” por la fraga. Que no volveré a pescar por la zona donde hoy he pescado.

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Una revolera de viento hace volverme, contemplo la dura montaña por la que he trochado... El viento a ráfagas me trae un cantar, melodías atrayentes. Son las Xanas que escondidas en inhóspitas pozas me lanzan hechizos que calan en lo más profundo de mi ser y que provocan la necesidad de acudir allí donde moran... donde las pizarras lloran.


LasmoscasdePaco.

sábado, 11 de junio de 2011

LANZAR, LANZAR… Y LANZAR…


En fechas pasadas realice una entrada comentando sobre el entrenamiento del lance, sobre los cursos de lance y sobre el lance en pradera.

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Este tema siempre es polémico, siempre tiene su tira y afloja y desgraciadamente es terreno abonado para que ciertos personajes expresen sus “amores incondicionales” hacia mi persona.

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El sábado día 11 tuvo lugar en Coslada un “Clinic de Lanzado” dirigido por varias de las “varas” más expertas de nuestro país. Cesar de la Hoz, Víctor González, Aitor Coterón o Raúl Portes estuvieron dirigiendo, enseñando y remedando errores a los que allí acudieron.


Pero no tan solo demostraron capacidad los “maestros”, sino muchos de los “alumnos aventajados” que allí acudieron, siendo sencillo a ojo de profano cual es mi caso, advertir la calidad y pericia en el lance de todos los que por allí estaban lanzando, cosa que provoco el poder aprender de lo que allí se demostraba exactamente de la misma forma que cuando acompaño a algún amigo a pescar y veo sus técnicas de pesca.

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Tuve el placer de compartir unas horas en su compañía, me ofrecieron practicar un poco y no me lo pensé demasiado. Estuve realizando lances que no ejecuto con frecuencia, lances largos, doble tracción, etc.


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Agradecí mucho los enmiendos y consejos que Víctor me fue dando según observaba mi actuación así como el poder probar varios equipos diferentes, tanto cañas como líneas.

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También fueron muy interesantes las tertulias que rodearon a la comida, charlas noticias, experiencias que crearon un ambiente entrañable.


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Allí estuve departiendo con un buen grupo de mosqueros, a los cuales no pongo nombre propio por no omitir alguno, y es que con todos participe de una reunión estupenda.

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Siempre es bueno aprender, siempre es bueno que a uno le enmienden errores, siempre es bueno probar nuevas herramientas y sobre todo, siempre es bueno conocer y compartir con un grupo de buenos mosqueros.

     ¿Queda claro?…

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LasmoscasdePaco.

jueves, 9 de junio de 2011

TRUCHAS BAJO LAS TORMENTAS…

     Y es que esta temporada no nos sacudimos el impermeable de encima, y eso los que no se amilanan y asumen que el día de pesca estará pasado por agua.
Llevaba dentro el veneno de la pesca en las tablas de agua paradas. En anteriores salidas de pesca tome lecciones de Jesús y estaba deseando poner en práctica lo aprendido. Por tal motivo, ante la invitación de compartir jornada de pesca por parte de mi amigo Pepe no lo pensé dos veces.

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-Vamos a pescar las tablas paradas del rio.-

Tras tiempo sin compartir lances teníamos mucho de qué hablar, tanto que no paramos durante toda la jornada y aun quedo materia en el tintero para futuras ocasiones.
El rio bajaba alto, algo tomado, buena muestra de las tormentas pasadas acaecidas, pese a ello bajaba pescable con la incomodidad de ser un suplicio desplazarse por el cauce del rio plagado de largas y resbalosas planchas de pizarra pulida o peor aun de grandes bolos de piedras. 

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Encontramos el tramo de rio escogido ocupado, nada más empezar nos topamos con un pescador que ascendía por el rio y nos comento que su compañero pescaba aguas arriba. La solución fue bajar un trecho y subir pescando despacio para dejar pasar un tiempo entre unos y otros en espera que el rio se tranquilizase y las truchas se volvieran a poner en sus posturas , no tengo claro si fue acertado o no y, los parcos resultados de la tarde bien podríamos atribuirlo a esto entre otras cuestiones.
Lo cierto es que en el tramo inicial donde no había pescado nadie conseguimos dos capturas y varias picadas que no llegamos a clavar. Cuando llegamos a tramo pescado la cosa cambio, aunque a fuer de ser sinceros también troco la climatología levantándose un fuerte viento de cara, cerrándose el día con oscuros nubarrones que pronto empezaron a provocar truenos, bajada de presión al canto cosa muy mala para la pesca.

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Sea una u otra causa o mezcla de ambas lo cierto es que pescamos zonas muy querenciosas con vanos resultados, los chorros no nos dieron truchas y los tramos de aguas rápidas tampoco pese a advertir una muy buena eclosión de insectos.
Avanzada la tarde comenzó la lluvia, nos encontró apostados a final de la primera larga tabla de aguas paradas, no tardaron en aparecer cebadas, truchas cebándose en lo más profundo e inaccesible de la tabla, seguimos esperando y vimos algunas cebas más cercanas, estas si con posibilidad de abordarlas. 

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No es sencillo avanzar con cautela por una tabla plagada de bolos de piedra resbalosos, menos si son dos los que se internan por ella pues cuando no es uno es otro el que pega el resbalón y, las ondas producidas en el agua nos adelantan y avanzan por la tabla alertando a las truchas, dejan de cebarse y no queda otra sino esperar sin moverse en unas aguas frías que nos llegan por el ombligo.
El tiempo de espera lo aprovecho observando que tipos de insectos están eclosionando, en menor proporción tirurirus y pardones, en cantidad dípteros y pequeñas efémeritas de tonos pardos. De estos dos últimos insectos se aprecian muchos arrastrados bajo la superficie del agua, sin lugar a dudas las truchas se ceban a ellos.

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Cambio la “baronesa” con la que pescaba hasta este momento por una Efémerita color mostaza montada en un anzuelo del 20.
A distancia de lance se produce una cebada, sin moverme cuento hasta tres y efectúo un lance. La mosca posa aguas arriba de la cebada y cuando va a rebasar la zona la trucha ataca la mosca, clavo con mesura y atraigo la trucha en una lucha que al efectuarse en aguas profundas es poco complicado el conseguir ensalabrarla.
Un bonito lance que me satisface en lo íntimo al haber aplicado la lección aprendida de Jesús.

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La acción de pesca se trunca por el aviso de mi compañero.
-Paco, ven, ayúdame un momento.-
-Dime, que te pasa-
-He resbalado, he dado con la cara en estas ramas y se me han caído las gafas al agua, a ver si las encontramos-
Media hora de búsqueda infructuosa de las “Serengueti”. A partir de ahora este vado cambia de nombre, le he rebautizado como “Vado Serengueti”.
Empieza a llover con intensidad, también la luz merma anunciando la anochecida y decidimos terminar la jornada en la cabecera de una tabla muy querenciosa
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Cuando llegamos apreciamos cebadas, más de media docena de truchas se ceban al filo de la moderada corriente de entrada de la tabla. Nos colocamos muy próximos, el lance es sencillo, un lance de punta, acaso un pequeño rodado con la única dificultad de tener el trasero y el lateral ocupado por la maleza de la orilla.
Posando la mosca con cuidado por encima de las cebadas vamos consiguiendo capturar bravas truchas que ofrecen un estupendo colofón de jornada de pesca.
La lluvia arrecia, moja nuestras ropas (vinimos sin impermeables) y la intensidad de la luz decae por momentos, nos llega la duda de que si sigue lloviendo intensamente es posible que el auto no suba la cuesta de la pista forestal. Esto es lo que definitivamente hace dar por terminada la jornada de pesca, volver grupas, cruzar por el “Vado Serengueti” y desandar camino por un mojado sendero.

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Apresuradamente nos cambiamos nos metemos en el auto y atravesamos la pista que, menos mal no está resbaladiza y conseguimos salir de ella si percances, ahora en zona segura y bajo cobijo damos buena cuenta de una frugal cena que nos reconforta y que amenizamos comentando lances y sensaciones de la jornada de pesca.
La vuelta a casa por una carretera de montaña, bajo intensos chaparrones de lluvia, refulgores de rayos y relámpagos y atronadores truenos es toda una experiencia, broche final de una jornada de pesca muy particular.


LasmoscasdePaco.

martes, 7 de junio de 2011

LA BARONESA…


La Baronesa es un montaje claramente derivado de los montajes “barones” de C.D.C. de Marck Petitjean.

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La diferencia más importante estriba en la confección del cuerpo, pues la baronesa lleva el cuerpo confeccionado en seda, lo que le hace ser algo menos auto flotante, o lo que es lo mismo va mas placada o semisumergida. Como siempre, para evitar su hundimiento podemos ayudarnos de diferentes grasas geles o sales flotantes.
Yo la utilizo mucho por la tarde (no sé, son manías mías) y fuera de aguas rápidas o torrentes.


Materiales.-

Anzuelo Grip 11911BL numero 18
Hilo de montaje color gris
Cercos en pluma de León pardo aconchado
Cuerpo en seda El Molino color oliva dorado
Brinca amarillo huevo
Alas en C.D.C.
Tórax dubbing de liebre teñido en oliva claro

Montaje.- 

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A mitad de obra afianzamos el hilo de montaje sobre el anzuelo

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Con unas seis fibras de pluma de gallo de León pardo aconchado formamos unos cercos y los abrimos en “tridente”

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Sujetamos la seda y el hilo de brinca

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Con la seda oliva dorado confeccionamos un cuerpo (mas o menos hasta mitad de obra del anzuelo)

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Brincamos el cuerpo

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Sujetamos una pluma de C.D.C. color natural la sujetamos por las puntas

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Sujetamos dos plumas de C.D.C. color marrón miel, con las que conformaremos las alas

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Trenzamos sobre el hilo de montaje un poco de dubbing de liebre y con el damos unas pasadas detrás y delante de las alas

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Pasamos entre las dos plumas de C.D.C. color miel la pluma de C.D.C. color natural que habíamos sujetado, obligando con ella a las plumas de color miel a abrirse con lo que quedan en posición de alas

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Vista trasera del montaje realizado

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Vista inferior del montaje, una visión parecida a lo que observaran las truchas

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Vista lateral del montaje finalizado

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Montaje realizado.

Las Baronesas (yo las denomino así por su tamaño contenido y cuerpo en sedas) funcionan muy bien, yo aconsejo montarlas en tamaños del 18 y 20 (incluso en anzuelos mas pequeños) y llevarlas en varios colores, a buen seguro os depararan tantas capturas como a mí me ofrecen.

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LasmoscasdePaco.

martes, 31 de mayo de 2011

RIO DURO, RIO BRONCO, RIO GENEROSO…

          Tras una última jornada de pesca muy cómoda, retorno a la dureza de los ríos de montaña de la “Sierra Norte Manchega”, en esta ocasión en compañía de un bravo y gran pescador, Jesús.
El rio sigue alto de nivel de aguas, pero dentro de los límites razonables, accesible para transitar por el cauce ya que por la ribera es imposible merced a la abundante vegetación de ribera.

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     Nada más llegar apreciamos una intensa eclosión de variados insectos, sobresaliendo por encima de todos hermosas perlas de abdomen oscuro, también grandes pardones.
Empezamos buscando a las pintonas en zonas querenciosas, esos chorros y corrientes que nos dieron muchas capturas, aquí me las prometía felices, mas tras prospectar dos o tres zonas no conseguimos ninguna pintona.
He aquí lo bueno de ir acompañado de un pescador experimentado. Yo hubiera seguido erre que erre machacando chorros con poco o ningún resultado. Jesús leyó mucho mejor el guion que ofrecía el rio.

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-Paco, hay que pescar otros tramos, hay que buscar aguas mas calmas, incluso paradas-

     Empezamos a lanzar a tablas con corrientes moderadas, al filo de la corriente, pegado a las orillas y en los blandos que producen los obstáculos en las corrientes, comenzamos a conseguir capturas de preciosas Farios, quizás no en la proporción deseada, pero si lo suficiente como para que un par de pescadores con unos añitos en las espaldas mojando moscas se sintieran colmadas sus ansias de capturas.

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     Media docena de truenos y acaso cinco minutos de lluvia moderada paralizo la actividad, mas fue pasar la tormenta e iniciarse una buena actividad, observamos varias cebadas y fue ese momento donde, una vez más, recibí una nueva lección de un gran pescador.
Ante nosotros teníamos una larga tabla de aguas calmas, y en ella a distancia de no-lance se cebaban al menos media docena de truchas.

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     Jesús, sentado en una piedra aflorante del agua observaba detenidamente la tabla mientras fumaba un cigarro. Yo detrás de el contemplaba la tabla, de aguas calmas y profundas y orillas infranqueables. 

-Hay mucha agua, yo no puedo vadear a distancia de lance-

Jesús se levanta, pega la cara al agua y observa lo que ella arrastra.

-No están comiendo nada posado en el agua, están comiendo lo que el agua arrastra bajo la superficie, mira-

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     Observo con detenimiento y veo que el agua arrastra muchos dípteros y además pequeñas efémeritas de tonos apagados exuviando.

-Están comiendo emergencias de dípteros y de pequeños efemerelidos, de todas formas yo no llego a donde se ceban-

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     Jesús se pega a las orillas enramadas y despacio avanza por la tabla, con sus dos metros de estatura y el agua a la altura del pecho consigue posicionarse a distancia de lance. Allí realizando largos y precisos lances posa una pequeña mosca montada en anzuelo del 18 de la que apenas asoma sobre el agua un pequeño penacho de pelo de liebre ártica.

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     Los resultados no se hacen esperar y consigue de tan duro escenario tres o cuatro capturas de truchas de buen tamaño.
Yo simplemente he contemplado la acción y he aprendido una nueva lección, me quedo con la copla para en una nueva jornada tratar de remedar lo aprendido.


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     El sol se oculta tras la montaña y la penumbra se va adueñando del rio, estamos frente a la cabecera de una tabla donde en el chorro de entrada se observa como frecuentemente se ceban varias truchas. Tramo de aguas profundas donde solo puede pescar uno.

-Jesús aquí te dejo, yo subo a la colada de la siguiente tabla a ver si hago algo por allí-

Llego al final de la siguiente tabla y veo truchas cebándose, me coloco en un lateral para realizar lances de través mejor que traseros confiando que la poca luz me mimetice.

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     De cuando en vez escucho a Jesús comentándome una captura y, le doy mi replica.
Ya no se ve ni donde posa ni por donde pasa la mosca, ambos hemos conseguido más de media docena de capturas en las últimas tablas. Pese a la poca luz sigo lanzando y en dichas condiciones aun consigo un par de capturas.
Llega Jesús

-Paco llevaras el frontal, porque para volver tenemos que triscar por una trocha a mitad de la montaña-

-Pues venga, recogemos y despacito por la trocha volvemos al auto.-

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     Tras media hora de recorrer trocha a la luz del frontal y un par de resbalones con culetazo incluido llegamos al auto donde ya a la luz de una linterna nos cambiamos de ropa y comemos hambrientos una frugal cena en medio de una agradable charla.

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     Momentos placidos, con la luna y las estrellas por techado, rodeados de espeso monte y escuchando el runrún del agua por el rio. Momentos que quedan en el recuerdo, como las lecciones de Jesús pescando las tablas o como la agradable sensación que te embarga cuando compartes jornada de pesca con un buen compañero y mejor mosquero.


          LasmoscasdePaco.