De Ríos y de Truchas. Y de Pesca a Mosca. Y de amigos mosqueros.

Aquí se plasmarán todas esas ideas, sensaciones y vivencias de un pescador a mosca y de su grupo de compañeros.

Su finalidad es tratar de inculcar que la pesca a mosca puede llegar a ser una forma de vida.

Páginas

Competición NO..... Gracias.

domingo, 16 de septiembre de 2012

EN ESPERA DE UN SERENO INEXISTENTE …

          Creo que hay pocas formas de celebrar una onomástica muy particular mejor que reunirte con un puñado de buenos mosqueros y disfrutar de una jornada de pesca.

A tal reunión nos distribuimos por varios tramos del rio Gallo en espera de disfrutar de uno de los entrañables serenos que éste rio suele deparar.

Por contra, unos factores atmosféricos muy notables. Notoria bajada de presión barométrica, caída de las temperaturas, notable viento a más inri de cara.

A todo esto las dificultades propias del rio, del rio Gallo, con muy poquito caudal y tapizado en la mayoría de los tramos por las ovas hasta la misma superficie de las aguas.


image


Pese a todo uno recordaba la recien pasada jornada y esperaba una actitud de “maese pintona” similar.

Prácticamente pesque el mismo tramo que la pasada jornada, y para no ser menos con la misma mosca que utilicé, ya que entre semana había confeccionado media docena de moscas de dicho modelo.

Mas, como en esto de la pesca no hay dos días iguales, en esta ocasión las truchas se mostraban remisas a tomar mis moscas, o por mejor decir, sencillamente no se mostraban.

Estuve pescando posturas que me habían dado capturas, empero en esta ocasión no me las dieron, incluso pesque el cabecero de la poza donde consegui la trucha grande, acercándome con precaución, lanzando con delicadeza, pese a todo la trucha no aparecio y tras más de dos docenas de lances, mi mosca termino enganchada en la rama de un árbol de la orilla contraria.

Lo cierto es que sí vi alguna trucha huidiza, de esa que sale espantada casi a tus pies cuando mueves las ovas al transitar por las aguas, o aquellas donde no conseguiste colocar la mosca por ser una postura imposible de lanzar y una vez llegas y pasas por la zona ves que la trucha huye.

 Cierto, truchas vi, pero la mayoría de ellas en enclaves imposibles de lanzar (al menos para mí).


image


La primera ceba observada se produjo al filo de la orilla, bajo una salguera y en el pasillo entre las ovas. Aproximación sigilosa, lance suave un par de metros por encima de donde se produjo y, ataque a la mosca fulgurante, raudo.

Respondí con un certero cachete y clavada.

 La trucha chapoteo por encima del agua y yo con tensión continua del hilo la atraje irremisiblemente a la sacadora.


image


El siguiente lance también lo es de “manual”, la corriente libre de ovas se pega a la orilla, formando un pasillo de aguas movidas de una decena de metros.

 Me posicione aguas abajo lateralmente y fui prospectando la corriente con mis lances.

 En uno de ellos la trucha toma la mosca y yo la clavo certeramente, todo fue mantener tensión en la línea y dejar que la trucha luchase en las aguas corrientes libres de ovas para al fin aflorar a la superficie, tras ello atraerla hacia mí, desclavarla, fotografiarla y devolverla de nuevo a las aguas.



image

















Una nueva cebada, en esta ocasión bastante lejana y entre la clavada y el pescador un tapiz espeso de ovas.

 Saco línea del carrete, efectúo un lance bastante alejado que posa la mosca justo donde se produjo la cebada.

 No pasa ni tres segundos cuando la mosca es tomada por la trucha.

 Clavo con firmeza más el tapiz de ovas me impide acercar la captura.

 Al ver la imposibilidad aflojo la tensión de la línea y me aproximo a la zona.

 Al llegar apreso el bajo de línea, con la mano me acerco a su extremo y es cuando veo a la trucha, aún aprehendida y enredada entra las ovas.

 Lo primero meter la trucha en la sacadera, tras ello liberar bajo de línea y trucha del traje de ovas formado. Una trucha que no había pensado llegar a poder fotografiar.

Sigo avanzando por el rio, veo una nueva cebada algo lejana, sin dejar de mirar el lugar donde se produjo avanzo por el rio, las aguas me llegan a la altura de la rodilla, avanzo un paso y mi pie no encuentra donde apoyarse.

 Caigo hacia delante, de bruces al agua, con la mano derecha en alto asiendo la caña de pescar y con la izquierda agarrándome a las ovas, cuando consigo afianzar de nuevo los pies el agua me llega por encima de la tripa y noto como corre por dentro del vader empapándome desde el pecho hasta las pantorrillas.


image


A partir de este momento la pesca se volvió complicada, rápidamente anocheció y con ello un notorio bajón de temperaturas, empecé a sentir un frio en el cuerpo que se hacía evidente por los tiritones que pegaba.

 Ya no estaba tan pendiente de ver cebadas como de increparse a sí mismo.

-Pero que tonto estas, Paco-

-Te has caído al agua de bruces como un novato-

-Tengo tanto frio que me castañetean los dientes-

En dichas tesituras anduve vareando las aguas y en una de estas varadas tuve la fortuna de que una trucha se apiadara de mi y autoclavarse en mi mosca, y digo autoclavarse porque apenas me di cuenta de la tomada de la mosca.

Fue el momento de salir de las aguas con cierta dignidad, aunque bien podría haber apurado la jornada de pesca casi una hora.

El paseo por la pista forestal a buen paso entono el cuerpo húmedo y entumecido. Cuando llegue al auto me estaba esperando uno de los compañeros de pesca de la jornada.

Rápido me quite hábitos húmedos y me puse ropa seca y con prontitud fuimos en busca del resto de compañeros.

No fue una jornada prospera en capturas a decir de todos, pues la tónica estuvo en suerte parecida a la propia.


image


Rematamos la jornada en un restaurante de la localidad de Trillo, donde la charla y tertulia de pescadores se hizo amena mientras comíamos con avidez unos riquísimos somarros pasados por las brasas y diversas viandas que no le andaban a la zaga.

.¡¡Animo, Paco. Que son cincuenta años en la vida de un pescador!!-

Pues señores, he visto de todo.

 De lo bueno y de lo menos bueno, alegrías y desilusiones, eternos amigos y trepas abrazafarolas.

Me quedo con lo primero, con lo bueno y trato de alejar lo segundo. 

Trato de no vanagloriarme en demasía de mis aciertos y pido escusas sinceras por mis errores.


image


A más decir y por encima de todo, en todo este tiempo me queda el rio.

 Nunca me ha fallado, bálsamo de Fierabrás para mis heridas tanto de carne como de espíritu.

 Espero poder seguir disfrutando del rio, de sus truchas, de la pesca a mosca y de amigos y compañeros mosqueros que con mayor o menor frecuencia me acompañan en muchas de las salidas de pesca que realizo.

Así mismo, espero seguir añadiendo páginas a éste blog donde contar las mil y una inquietudes y vivencias de un mosquero empedernido.



                                  LasmoscasdePaco.

2 comentarios:

  1. Muchas Felicidades.
    Ya dicen que a los cincuenta por el pecho te entra.
    Y te cala ja ja ja

    ResponderEliminar