De Ríos y de Truchas. Y de Pesca a Mosca. Y de amigos mosqueros.

Aquí se plasmarán todas esas ideas, sensaciones y vivencias de un pescador a mosca y de su grupo de compañeros.

Su finalidad es tratar de inculcar que la pesca a mosca puede llegar a ser una forma de vida.

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Competición NO..... Gracias.

sábado, 10 de mayo de 2014

PERLA DE TAMAÑO GRANDE…

          Un título un tanto ambiguo para una entrada de un montaje paso a paso.
 
Pero, y haciendo caso a un amigo que algo sabe de esto, poner el nombre propio de una mosca a un montaje suele caer en error en la mayoría de los casos.

 
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En mi caso considero un Pérlido de tamaño grande aquellos de la familia Dinocras, Perlas máximas, etc. para ser más concluyentes, aquellos pérlidos que se aproximan en tamaño a una distancia de la uña a la segunda falange del dedo meñique.

 
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He de reconocer que me encanta pescar con semejantes “abejarucos”, hermosas moscas montadas en anzuelos del número 10 o más grandes incluso. 

Y que a nada que vea un poquito de “color” en el rio (que puede ser ver revolotear por el rio a media docena de estos insectos) rápido cambio el chip, el bajo de línea por otro de mayor grosor y anudo uno de mis “espantajos”. 

No ya pensando en cifra notoria de capturas, sino por el gustazo de ver como una trucha aboca semejante aparato.
 
Sin más dilación paso a mostraros el paso a paso del patrón de montaje de una Perla de gran tamaño…

 
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MATERIALES.-


Anzuelo GRIP 11911 BL número 10
Seda de montaje de color negro
Biot de oca de color marrón o negro
Pluma de cuello de gallo de color gris medio
Tinsel de color oro viejo
Dubbing de antrón grueso de color negro con brillos
Dubbing de antrón superfine de color marrón oscuro
Dos plumas de cuello de gallo de color gris medio
Dos plumas de cuello de gallo de color negro
Pluma de colgadera de gallo genético de color grizzli teñido en oliva
Dubbing de antrón grueso de color oxido brillante
Dubbing de antrón de color negro
Dos fibras de pluma de cola de faisán teñido en negro.


MONTAJE.-



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Afianzamos la seda de montaje sobre el anzuelo, empezando en la zona próxima a la anilla del anzuelo


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Avanzamos con la seda de montaje sobre el vástago del anzuelo y en la parte trasera colocamos dos biots de oca de color marrón que queden abiertos en uve


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En el mismo punto sujetamos una pluma de cuello de gallo de color gris y el tinsel de color oro viejo


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Formamos un hackle con la pluma dando tres vueltas a lo sumo y muy juntas unas a otras


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Mezclamos el dubbing de antrón grueso de color negro con el dubbing de antrón superfine de color marrón oscuro y con el cubrimos toda la obra del anzuelo hasta la misma anilla.

Con la seda de montaje retrocedemos dejando libre la zona que será la cabeza de la mosca


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Brincamos con el tinsel la zona del cuerpo de la mosca


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Sujetamos las dos plumas de gallo de color gris, las puntas deben llegar a cubrir los cercos


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A continuación colocamos las dos plumas de cuello de gallo de color negro que queden por encima de las de color grises y que las puntas sobresalgan un poco de las grises


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En el mismo punto afianzamos la pluma de colgadera de gallo genético color grizzli teñido en oliva (las fibras de ésta pluma deben ser más largas que con las que formamos el hackle trasero)


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Cogemos un poco de dubbing de antrón grueso de color oxido y con el cubrimos una primera zona del tórax.

Seguido hacemos lo mismo con el dubbing de antrón grueso de color negro


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Formamos un hackle abundante con la pluma de colgadera de gallo genético (yo he dado seis vueltas)


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Cogemos dos fibras de pluma de cola de faisán teñida en negro y las sujetamos por delante del hackle, las recortamos dejando formadas las antenas


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Cubrimos la zona de la cabeza con un poco de dubbing de color negro


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Rematamos el montaje dando tres o cuatro buenos nudos finales


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Vista inferior del montaje realizado


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Vista trasera del montaje realizado


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Vista frontal del montaje realizado


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Vista inferior trasera del montaje realizado


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Montaje finalizado.


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Desde luego ésta mosca no es para utilizarla habitualmente, pero yo os invitaría a montarla y llevarla en vuestra caja de moscas y, que os atreváis a ponerla a nada que veáis por el rio un poco de movimiento de grandes pérlidos.

 
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Pescar con imitaciones de moscas de este tamaño y ser premiados con la picada de una trucha a semejante mosca es una de las sensaciones que el buen mosquero debe sentir y apreciar.


 
                        LasmoscasdePaco.

lunes, 5 de mayo de 2014

PESCANDO ENTRE ROBLES MELOJOS…

          Es increíble la biodiversidad que podemos observar en la “Sierra Norte”, diversidad que se hace palpable no tan solo cambiando de valle, sino siguiendo por uno mismo, tras doblar una encrucijada nos encontramos que lo que era un tupido bosque de pinares troca en un espeso bosque de robles que se alzan hasta las cumbres.

 
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Al mosquero que relata, observador por naturaleza no le pasan desapercibidos estos detalles y pese a no haber cursado carreras le llaman la atención estos cambios, con mayor ahínco si la naturaleza que nos rodea es magnificente.
 
La fetén es que si la jornada anterior fue de trasiego acomodado, la presente es punto cardinal opuesto y a tal fin planifique una ruta para poder acceder a un tramo de rio con muy poco acceso.
 
La cosa pasaba por dejarnos en un punto de la carretera (me acompaño Álvaro que al final le apetecía la dosis de “aventura” extra), desde allí tomar como referencia un punto cardinal determinado y dos valles adyacentes de la sierra contraria. 

A partir de dicho punto trochar monte a través hasta toparnos con el rio y si no somos muy desorientados aproximarnos al punto elegido.

 
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A fuer de ser sinceros, he de decir que la caminata matutina fue placida, apretarse por el monte un paseo a buen paso sin llegar a ser agobiante fuerza la respiración y pareciera que uno exhalara todos los problemas y pesadumbres e inhalara felicidad y nuevos bríos con lo que, al llegar a la orilla del rio y cual ave fénix, el mosquero ha renacido de su interior presto a afrontar la aguas impetuosas.

 
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Pescar a la par con Álvaro, compañero de jornada es siempre un placer, el tiempo y la cantidad de jornadas que lo hemos hecho ha provocado que nos compenetremos muy bien, que nos vayamos dejando pequeños tramos para pescar uno solo y tras el reencuentro avanzar a un siguiente escenario.

Así mismo atravesar los pasos difíciles se simplifica, el uno confía en el otro, aquello de…
 
-Si tu pasas yo paso-

 
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Y uno afronta vadeos con el agua al pecho o se adosa a la pared pizarrosa sabiéndose resguardado por la ayuda del compañero si fuera necesario.
 
-Y que cuatro ojos ven más que dos-
 
Y así el compañero avisa de donde ha visto la cebada esquiva o el bailoteo sinuoso a medias aguas de la camaleónica pintona.

 
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Incluso llega un punto que se comparte la alegría de la captura ajena y como buenos mosqueros uno busca tanto o más que el compañero capture truchas. 

Aquí el competir, el “yo más que tú” no cabe, pues la captura del compañero se hace propia y viceversa.
 
Un lance a comentar….

 
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Pescaba una tabla de aguas movidas posando la mosca en ese espacio entre la vena principal con corriente y las aguas lentas laterales, allí donde la trucha se puede apostar a comer sin tener que afrontar aguas recias que le exigen un mayor esfuerzo.
 
Por el rabillo del ojo vi la cebada. 

Pegada a la orilla contraria y justo tras las ramas de un brezo. 

Fije la mirada y vi a la trucha nadando cercana a la superficie de las aguas. 

Me concentre en ella y al rato observe de nuevo como la trucha se lanzó en pos de una efémera que derivaba por la superficie tratando de alcanzar la orilla. 

 
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Lo tuve claro. 

Avancé unos pasos para posicionarme casi paralelo donde se encontraba, de esa forma al realizar el lance la deriva se alargaría antes de que la corriente hiciese dragar la mosca.
 
Seque la mosca, una imitación de Pardón y la flotabilize, saque del carrete la cantidad de línea que creía necesario, afiancé con firmeza y seguridad los pies en el lecho del rio y realice un lance un par de metros por encima de donde se encontraba la trucha.
 
Me quede corto, quizás por medio metro, lo suficiente como para provocar un movimiento inquietante de la trucha empero no se atreviera a salir de su resguardo para atacar la mosca.

 
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Sin apresurarme lance de nuevo, en esta ocasión mucho más ajustado a la orilla, tan ajustado como que la mosca lamio las ramas de brezo que acariciaban las aguas, la fortuna fue mi aliada y no hubo enganche, la mosca salió de las ramas y entro en plaza en el territorio vital de caza de la trucha.
 
Demasiada provocación como para no obtener respuesta.
 
La trucha aboca la mosca rauda, con fiereza y pretende volver a su resguardada posición. 

 
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Mas en ese momento clavo, suave pero firmemente, aplico una tensión continuada a la línea que nos une y ello provoca que la caña se curve y se alíe en mi lucha contra la trucha oponente.
 
Recojo línea con rapidez (que bien funciona el carrete nuevo), y ahora trabajo también con el carrete.
 
La trucha en su querer evadirse se lanza a las corrientes realizando allí varias cabriolas buscando liberarse del anzuelo que la atrapa, mas todo es en vano.
 
Con la seguridad que me proporciona un nylon resistente voy trabajando la captura, atrayéndola hacia la red de mi sacadora sin demasiado esfuerzo.

 
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Tras la captura una rápida fotografía de tan bella pintona y soltarla en las aguas que habita.
 
Felicitaciones de mi compañero que pescaba aguas abajo y fue testigo del lance.
 
Antes de proseguir la andadura hice parada y reposo, contemplando el rio y el entorno, disfrutando plenamente de la belleza de la naturaleza circundante.
 
Proseguimos con la acción de pesca, realizando lances en bellos rincones donde en ocasiones el rio nos premia con bonitas capturas.

 
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Llega a mi vera mi compañero.
 
-Paco, He tenido una picada de una trucha muy grande-
 
-¿Como de grande?-
 
-Bastante. Ha picado, la he calvado y se ha lanzado de cabeza a la corriente, no la he conseguido parar y al final ha roto el bajo del 16-
 
-Joder Álvaro. Esas truchas hay que conseguirlas llevar a la sacadera-
 
-Ya. Peeeero.-

 
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Más en mi compañero no cunde el desánimo por tal acaso y, apenas reanuda los lances consigue la captura de una bonita trucha que, sin ser del tamaño de la anterior, al menos si sirve para enjugar el mal sabor, un aquel conformista con el que seguir disfrutando del día.

 
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Casi sin darnos cuenta ha pasado el tiempo y hemos pescado el tramo de rio seleccionado. 

Hora es de tornar al punto de reunión y tras un refrigerio y tentempié, cambiarnos de hábitos e iniciar el camino de regreso a nuestros hogares contando y relatando los lances y sucesos acaecidos durante la jornada de pesca.


 
                         LasmoscasdePaco.

miércoles, 30 de abril de 2014

EL VALLE COMODO…

          De nuevo una jornada de pesca por la Sierra Norte.

 Pescando uno de los “valles amables” de ésta variopinta serranía que tan pronto te ofrece valles impenetrables y abruptos como otros acomodados y suaves. 

Tan cercanos y tan diferentes.
 
En esta ocasión pesco un tramo de valle muy acomodado, suaves laderas, ancho vaso por donde discurre placido un rio de aguas transparentes y poca profundidad.

 
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Anchas orillas despejadas y tapizada de verdes pastos que acomodan la pisada y donde el lanzar nuestras moscas a las aguas se vuelve placido, sin obstáculos.

 
El pero… siempre buscaremos un pero. 

Es que el tamaño de las truchas que alberga el rio es más bien pequeño. 

Coquetas truchas palmeras que, teñidas de oro se camuflan con la composición del lecho del rio, en su mayoría cantos de piedra.

 
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Quizás sea uno de esos tramos donde el aprendiz a mosquero pueda practicar el lance y la pesca, pues si a todo lo anterior añadimos moderadas eclosiones de insectos (plecópteros de medio tamaño, hermosas efémeras de buen tamaño tipo “Pardón”, o bétidos) el resultado es una pesca placida, sosegada, sin cansarnos por trochar entre malezas o ajustando lances concretos por el poco espacio.

 
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No, lo de hoy es pesca reposada, lanzando cómodamente acá y allá nuestra mosca, observando su deriva y clavando con firmeza cuando las pequeñas truchas se ceban fieramente al engaño que las ofrecemos.

 
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Acaso llegamos a algún punto de aguas más profundas y nos paramos a estudiarlas, a tratar de localizar alguna trucha de mayor tamaño puesta.

Estudiando las corrientes y el derivar lo que por ellas flotan viendo donde se acumulan insectos y demás, comederos a buen seguro donde la trucha pueda apostarse a tomarlas.

 
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Es entonces cuando realizamos los lances, evitando dragados, suavizando las posadas, observando las derivas. 

Si hemos realizado bien las cosas el premio es la captura de una truchas que, sin ser grande, es de mayor tamaño que las que encontramos en corrientes. 

 
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Truchas de algo más del palmo que, pese a su tamaño contenido nos reconfortan por ser el premio merecido a la buena acción de pesca.
 
Pasa el día en un pestañeo y de repente me encuentro con la compañía de David, mi compañero de pesca en ésta ocasión.

 
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Aún nos queda tiempo para realizar unos lances a la par, comentando las acciones, disfrutando de los lances propios y ajenos.
 
Avanzada la tarde el rio repentinamente baja el telón.

Las eclosiones cesaron hace tiempo, las cebadas se esfumaron.

Pronta cerrajón habitual en estas fechas que nos hacen guardar cañas y carretes y dar por finalizada la jornada de pesca.
 
La vuelta al auto, por unas orillas cómodas de andar se vuelve un paseo amenizado por la charla con el compañero que nos torna en un sin sentir al aparcamiento.

 
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Aun echamos una última mirada desde el mirador al cómodo valle donde hemos disfrutado de una placida jornada de pesca.

 
Gracias, David, por tu invitación a salir a pescar, por tu compañía, por todo.


 
                    LasmoscasdePaco.

viernes, 25 de abril de 2014

ACUDIENDO A LA LLAMADA DEL RIO PADRE…

          No me puedo negar. 

Primero a la invitación de un gran amigo y mosquero a compartir jornada de pesca. 

Segundo a compartir dicha jornada en el rio padre.


-Estáis locos. El Tajo en Abril es para bravos y fuertes… y vosotros no lo sois.-
 
Quizás éste consejo a otros amilane. 

Es cierto que nuestro estado de forma no es el más adecuado y es cierto que un rio recio necesita de un estado físico aceptable.

 
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Empero las carencias se suplen con las ganas, puede que con la sabiduría y sobre todo con la prudencia ya sabemos aquello de…
 
-Más sabe el diablo por viejo que por diablo-
 
Ninguna duda. 

Caminito por la Alcarria hasta llegar y perdernos por recónditas pistas de ese abrupto cañón que la parte en dos… la Alcarria digo.
 
Al llegar al tramo elegido y aun sin asomarnos a las aguas ya le oímos. 

El rio padre ruge y a voz en grito reta a quien ose hollar sus aguas.

 
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Muchos de los tramos pescados en otras ocasiones son imposibles de pescar, los chorros rugientes imposibles por la fuerza de las aguas, las tablas de aguas lentas impescables por su profundidad. 

Acaso quedan las vaderas, raseras y final de tablas (coladas) donde con cuidado poder afianzarse.
 
Y así la modalidad de pesca se vuelve reposada. 

Pasa por escudriñar las aguas sin moverte y evaluar las cebadas.

De poco sirve pisar toda la colada para pescar sobre la cebada vista de una pequeña trucha y estropear todo el tramo.
 
-Ojo Paco. Has visto cómo toman?? ¡¡Están zorreando!!-

 
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Miro con detenimiento las cebas y observo que en la mayoría de los casos las truchas comen en emergente. 

Detalle éste que si no te das cuenta puede provocar que pases el día observando como las truchas rechazan tu mosca seca.
 
Empero mi compañero, tajero de estirpe antigua, pescador avezado a mas decir es observador y puntilloso a la máxima expresión y cosas como estas no le pasan desapercibido.

 
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Yo, pese a simple aprendiz tajero ya me sé de los caprichos de sus truchas habitantes y porto a tal fin una caja de moscas única y exclusivamente para pescar en estas aguas. 

Modelos extraños y variopintos que a ojo de profano no interesarían… y la cosa varía si has cruzado moscas con truchas zorreando en el rio Tajo.

 
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Así fue como siguiendo los consejos de mi sabio compañero y supongo que no realizando demasiado mal la técnica a emplear conseguí una aceptable cifra de capturas asaz de gran satisfacción por el lugar donde sucedió.

 
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Truchas capturadas en lugares determinados.

 Zonas de esas que cuando las ves dices…
 
-¡¡ Aquí tienen que picar !!-.
 
Zonas querenciosas.

Finales de tablas justo antes de que la corriente acelere la velocidad de las aguas. 

 
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Remansos curvados donde la corriente lateral acumula todo lo que baja por las aguas, zonas de comida donde las truchas tomaban con confianza. 

Brazos de rio cubiertos de maleza donde al amparo de broza y leñas las truchas declaran su posición con francas cebadas.

 
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No apuramos la jornada en demasía, incluso pudiera ser que guardáramos aperos antes de que el rio hiciese cerrajón completa, más el tute por el rio fue grande, luchar contra las corrientes, contra el empuje del rio. 

Trochar por sendas casi perdidas, cubiertas de maleza al punto de tener que reptar en ocasiones, cuando no clavarte en zarzas y espinos (y esos vaders Fly Creek qué duros y cuánto aguantan). 

Subir cuestas empinadas, trepar riscos. 

Todo un compendio de exigencia física que merma y hacen mella en las fuerzas del mosquero y que, a la postre hicieron dar por finalizada la jornada de pesca justo cuando el sol se ocultó tras las cumbres del cañón y las sombras cubrieron la faz del rio padre.

 
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La vuelta placida.

Recordando lo vivido, anécdotas de la presente jornada y, como no, antiguas historias vividas en compañía o no de amigos, camaradas y maestros mosqueros a los que añoramos y recordamos.


 
                     LasmoscasdePaco.