De Ríos y de Truchas. Y de Pesca a Mosca. Y de amigos mosqueros.

Aquí se plasmarán todas esas ideas, sensaciones y vivencias de un pescador a mosca y de su grupo de compañeros.

Su finalidad es tratar de inculcar que la pesca a mosca puede llegar a ser una forma de vida.

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Competición NO..... Gracias.

sábado, 29 de mayo de 2010

Tricópteros……

Os presento una colaboración de Rafael Alonso. Un entrañable amigo y mejor montador de moscas.

Rafael nos presenta un trabajo detallado de la familia de insectos Tricópteros, en cuanto a su biología y un montaje en particular de un Tricóptero Atractor que no puede faltar en nuestras cajas de moscas.


TRICÓPTERO ATRACTOR

Por: Rafael Alonso García

Los Tricópteros.-

De su vida.-

Los tricópteros son un orden de insectos con una importancia de primera magnitud para el pescador por múltiples razones que intentare resumir:

1. Muy numerosos, alrededor de 4.000 especies, distribuidas en unas 25 familias. (En España unas 14)

2. Amplia distribución geográfica, tolerando calidades de agua que las efémeras, en general, no toleran.

3. Actividad durante prácticamente todo el día, según especies, aunque mayoritariamente, son vespertinos.

4. Ciclo anual, con metamorfosis completa (holometábolos), llegando los adultos a vivir hasta un mes.

5. Quizás por estas razones, y algunas más, forman parte de la dieta de las truchas en una altísima proporción (próxima al 90 %)

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Comportamiento nada discreto, tanto en su emergencia como en su fase de ovoposición, que atrae la atención, y de que manera, a nuestras amigas “las pintonas” (y otros muchos peces). Siendo este punto, el que para mi tiene una mayor importancia, tanto como montador como pescador, ya que una excelente imitación con una presentación inadecuada (no adaptándose al comportamiento natural del insecto) no dará los resultados que otra, aparentemente menos atractiva, pero que se aproxime más a ese comportamiento.



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La identificación de un tricóptero adulto no es demasiado compleja, dejando la clasificación entomológica para los expertos limnologos, pues determinar a que familia pertenecen y no digamos, genero y especie, se basa en detalles como el tamaño del quinto segmento de los palpos maxilares, presencia de ocelos, numero y formula de los espolones de las patas, distribución y forma de las venas de las alas, dentado o no de los segmentos de las antenas, coloración de estas (odontocerum albicone, silo nigricornis), etc.

Las características comunes a prácticamente la totalidad de estos insectos son:

1. Alas “peludas” (del griego, trikos= pelos, pteros= alas), dos pares, las posteriores se pliega en abanico. Translucidas. Fuertes nervaciones y frecuentemente oceladas

2. Colores apagados, pardos, negros, gris, amarillentos, marrones.

3. Cabeza, en general pequeña, ojos oscuros prominentes y un par de antenas, generalmente, muy largas y finas.

4. Tórax con tres pares de patas bastante largas

5. Abdomen con nueve segmentaciones, proporcionalmente grueso.

El aspecto general del insecto adulto es el de una mariposa o polilla, de entre 5 y 2 milímetros, siendo generalmente de mayor tamaño las hembras.

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Al igual que las mariposas, los tricópteros tienen un ciclo con una metamorfosis completa: Huevo, larva, crisálida y pupa emergente (ciclo acuático) y adulto.

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Las larvas de colores cremas, marrones y verdes, de tamaños que oscilan entre los 10 y 30 milímetros, blandas y regordetas, las podemos a su vez dividir en:

1.






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Eruciformes, “canutillos”, estuches larvarios confeccionados con piedrecillas, hojas, palos, etc., y que por su forma, también ayudan en la clasificación entomológica (limnefilidos, brachycentrus, mystacides, leptocerus, anabolia, etc.)

2. Campodeiforme, “gusanitos”, de cabeza algo más alargada y grande y cuerpo ligeramente aplanado (Rhiacophila, agapetus, glossosoma, etc.)

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Pero todas ellas, construyen un estuche ninfal anclado al lecho y completamente cerrado, con la ayuda de una especie de seda, donde se produce la metamorfosis. Una vez completada, con la ayuda de sus fuertes mandíbulas, rompen el estuche y emergen nadando hacia la superficie, en un “amasijo” de alas sin desplegar, antenas replegadas, patas en continuo movimiento y restos de la seda del estuche, con todo esto y sumado a las corrientes variables, es bastante frecuente que sean incapaces de romper la tensión superficial de la película del agua y tengan que volver a bajar, para volver a intentarlo de nuevo, es decir emergen en forma de “picos de sierra”, de una forma nada discreta y con una vulnerabilidad completa, lo que alerta el instinto depredador y alimenticio de las truchas (y no solo de ellas). Un comportamiento muy interesante para el pescador

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Tras alcanzar la superficie, a las pocas horas, se inician los espectaculares vuelos nupciales y el apareamiento sobre la vegetación de ribera.

Una vez fecundados los huevos, la hembra ha de volver a depositarlos en el agua, para así cerrar el ciclo, y esto lo hacen fundamentalmente de las siguientes maneras:

1. Sobre la superficie del agua (la mayoría de las especies) “golpeando” repetidamente la superficie del agua, para romper la tensión superficial y así favorecer el desprendimiento y descenso de los huevos alojados en el notorio y a veces brillante saco ovopositor (por la “gelatina” que lo envuelve). “las saltonas”. Otro comportamiento nada discreto y muy interesante para el pescador.

2. Sobre el agua, derivando, introduciendo el saco ovopositor y desprendiendo los huevos (“rayando” la superficie). Otro comportamiento nada discreto y muy interesante para el pescador.

3. “Buceando” directamente hasta el fondo. Interesante la pesca con imitaciones de ahogada o de superficie con materiales que adsorban agua.

4. “Pegando” los huevos en la vegetación de ribera, en las ramillas sobre el agua y más próximas a ella. Situación propicia para que por efecto del viento u otras circunstancias, caigan al agua, donde a buen seguro acechan nuestras amigas. Interesante la pesca muy arrimada a la orilla.


Sus imitaciones.-






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Todos estos estadios (salvo el “huevo”) son interesantes para el pescador, ya que se pueden aplicar al montaje. Dando unos resultados más que notorios en acción de pesca.

Existiendo una infinidad de patrones y combinaciones de materiales y colores, todo ello en aras de conseguir una imitación lo más parecida posible tanto en formas, texturas, “movimiento”, etc., pero siempre será una burda aproximación a la realidad, así es que a nosotros como pescadores nos corresponde dotarlas de “la vida y el movimiento” imitando no solo sus formas, sino sus comportamientos, para intentar engañar a las “pintonas”.






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Del Montaje.-

En esta ocasión nos vamos a referir exclusivamente al estado adulto del insecto.

Con las características generales de los tricópteros adultos nuestras imitaciones, tendrán en general, un patrón común, que variaremos según nuestras necesidades, en función del grupo de familias, de los materiales que empleamos y comportamiento que deseemos imitar, tanto en el cuerpo, alas, patas y antenas.

La inmensa mayoría de montajes americanos aprovechan para la confección de las alas la diversidad de cérvidos de que disponen, en tonos naturales o teñidos.






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Los ingleses, plumas blandas de perdiz, pato, becada o faisán.

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Franceses y belgas el CDC



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Italianos las plumas blandas barnizadas y recortadas (espectaculares en cuanto a realismo)

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Y quiero hacer una mención especial a un montaje tradicional de los eslovenos, que realizan en un tamaño generoso, con la pluma del pecho de faisán macho y un collar rojo intenso que les depara inolvidables capturas de tímalos (alguna variante de este ya he visto aquí para la pesca del barbo en superficie).

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Y nosotros, los españoles, disponemos de un material inigualable en cuanto a textura, brillo, colores, tonos y moteados, fácil secado, etc. Que solo o en combinación con otros materiales, pueden hacer de nuestros tricos la envidia de todo el mundo. Como ya habréis supuesto, me refiero a la pluma de nuestros gallos leoneses, más concretamente a su variedad “pardo”.






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Tricóptero Genérico Atractor.-

Materiales.-

Anzuelo; fino, tija corta, del nº 16 y sin muerte. Opcionalmente se pueden aumentar o disminuir el tamaño. Si utilizamos un anzuelo de tija estándar, disminuiremos su tamaño, al menos un numero, pero esto nos obliga a “volar” menos el ala, la boca del anzuelo es menor y por tanto la clavada más dificultosa

Hilo de montaje: verde botella oscura, al barnizar se oscurecerá más

Abdomen: Fibras de avestruz oliva

Brinca: Hilo de cobre muy fino, o tinsel dorado fino

Alas: Fibras de pardo corzuno, penca fina

Collar: Gallo genético grizzly.

Antenas: dos fibras de cola de faisán dorado

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Montaje.-

1. Sujetamos el anzuelo y con la sedad montaje cubrimos, desde detrás del ojal, toda la tija del anzuelo, haciendo una cama, que afiance todos los materiales a colocar, e impida que una vez terminada la imitación esta se nos gire. (Situación que se repite en los montadores noveles)

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2. Llegado a inicio de la curvatura del anzuelo, si imitásemos una hembra, colocaríamos una bolita de dubbing oliva (conejo p.j) que coja agua, para imitar el saco ovopositor.

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3. Fijamos por este orden

A. - cobre fino o tinsel dorado

B.- 3 fibras de avestruz oliva

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4. Llevamos la seda de montaje hasta unos 4 mm del ojal

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5. Enrollamos las fibras de avestruz, sin torsionar entre si, y en vueltas muy juntas, pero sin aplastarse las fibrillas, lo que nos dará la sensación de un abdomen voluminoso (aunque ligero). Sujetamos con dos vueltas de hilo.

6. Brincamos con el cobre, en el mismo sentido que hemos enrollado el avestruz, esto lo hace menos notorio y no aplasta las fibrillas, en vueltas separadas, en imitaciones grandes, le daremos hasta 9 vueltas (recordad que ese es el numero de segmentos de un tricóptero), en nuestra imitación, bastara con 5/6. Fijamos con otras dos vueltas de hilo.

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7. Realizamos una pequeña “cama” con el hilo, donde asentaremos nuestras alas (ya hemos “rematado” la fijación de las fibras de avestruz y la brinca)

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8. Arrancamos las fibras de una pluma de gallo pardo corzuno, dependiendo de esta, utilizaremos como regla general, las de un solo lado, si fuera de colgadera, dependerá de la longitud de esta, y si fuera de riñón de pollo (la primera pela, tras la limpia), para mi la mejor, la utilizaríamos entera.

Las igualamos por la punta, al estilo tradicional de las ahogadas españolas. Los que tenemos menos practica podemos recurrir al “igualador de pluma”

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9. Presentamos el mazo igualado sobre la tija y tomamos medida.

En un montaje genérico las fibras deben de salir de la tija aproximadamente ¼ de la longitud útil del anzuelo, pero tened en cuenta el anzuelo que estáis empleando, si es de tija estándar el tamaño final de la imitación puede resultar demasiado grande.

Si es una hembra lo que estamos montando, la longitud de las fibras apenas debe sobrepasar el saco ovopositor, ya que al posicionarse en el agua en el caso de tener las fibras más largas estas se sumergirían por las puntas, ya las naturales ya tienen buen cuidado de que esto no suceda, ya que no podrían o tendrían serias dificultades para alzar el vuelo de nuevo.

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10. Sujetamos las fibras con unas vueltas de hilo, 3 vueltas es suficiente.

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11. Repartimos las fibras, con la una del dedo pulgar, y formamos un medio círculo, sin sobrepasar demasiado la horizontal que forma la tija del anzuelo.

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12. Sujetamos con unas vueltas de hilo en dirección a la cabeza, y cortamos, el sobrante de fibras con un corte biselado.

13. Volvemos al posicionamiento de las alas, y fijamos la pluma del collar.

Para las horas con buena luz podemos poner gallo rojo o ginger (barrado o no) y para el crepúsculo gallo gris medio. El grizzly nos da una aceptable visión de la mosca en situaciones nubladas, aguas tomadas y/o movidas, zonas de penumbra de las orillas, con importante cubierta vegetal, etc.

Fijamos las dos fibras de la cola del faisán dorado que imitaran las antenas, no tan largas como las naturales que intenta imitar, pues podría generar algún problema con el bajo. No son estrictamente necesarias, pero le dan un aire más real, y seguro que nos proporciona un plus de “seguridad y confianza” en nuestra imitación.

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14. Enrollamos el collar, con 4 / 5 vueltas será más que suficiente, las vueltas juntas pero no montadas, nunca haciendo “ochos”, ya que hace que las fibras se entrecrucen, haciendo mucha más resistencia al aire, rizándonos más los bajos, y atrapando mucha más agua, siendo mucho más difícil de secarlos, huid de collares superpoblados, que en seco quedan muy vistosos pero que en acción de pesca, ofrecen muchas dificultades añadidas (y ya tenemos suficientes).

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15. Realizamos el nudo final, barnizamos (tampoco es estrictamente necesario) y mosca terminada.

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Una excelente variación para la imitación de las hembras es utilizar un anzuelo curvo, que le permita hundir el abdomen, en este caso es más que recomendable, colocar una o dos plumas de CDC, en color natural, por debajo de las fibras de gallo, por otro lado esta opción no es para nada desdeñable para cualquier otra imitación, pues como ya sabemos los tricos disponen de dos pares de alas…

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A este tipo de montaje yo os recomendaría recortarle las fibras inferiores del collar, perpendiculares a la tija, lo que favorece el posicionamiento en el agua, más placado y con el “culo” semihundido o hundido del todo.

Experiencias.-

Tras años de pescar el cada vez más deteriorado río Pisuerga, a su paso por la Villa de Aguilar, me sigue sorprendiendo la enorme capacidad de adaptación y supervivencia de una población de truchas altamente castigadas, tanto por las condiciones del río, que parece un mar, gracias a las desembalsadas del próximo pantano, en los meses estivales, con los depósitos abrumadores de sedimentos en los meses otoñales (ya casi no queda agua en el embalse) como por la enorme presión pesquera y el furtivismo endémico de la zona.

Pero es esta una zona, que por sus dificultades, supone un excelente banco de pruebas para nuestras imitaciones.

Después de pescar la zona a principios de temporada, básicamente con olivillas, algún pardón y pocas “sarnosas”, llegar en los meses estivales es como llegar a otro río, más agua, más turbia, escasas cebas, salvo alguna zona semifangosa con abundancia de dípteros, y algunas zonas que parecen praderas, donde las truchas tienen una inusitada abundancia de alimento en forma de gammarus, por no hablar de la enorme cantidad de insectos terrestres caídos por el sempiterno viento que en la zona sopla y que los canalillos de agua arrastra hasta prácticamente metérselos en la boca a las resabiadas truchas.

Con este panorama decidimos, mi hijo, entonces adolescente, y yo subir río arriba a la zona próxima a Cervera, donde existe una zona entre una chopera y un cortado que impide el transito por la otra orilla, tabla ancha y larga que aguas arriba se estrecha, con saltos de agua entre grandes piedras.

Bastante caudal de agua, pero vadeable y pescable por los dos a la vez.

Algo antes de las 19 h, tarde templada, viento racheado no demasiado acusado, mi hijo pesca la margen izquierda y yo la derecha (en sombras), empezamos pescando al agua con sendos tricos de pluma parda, collar rojo y cuerpo de buitre teñido en oliva

Yo sin éxito alguno, mi hijo cada 4 / 5 lances captura, trucha pequeña, no mayor de 22 / 23 cm., sigo sin conseguir tocar escama. Menos mal que ya salí resignado de casa a que el “niño” me iba a mojar la oreja, pero de ahí a volver bolo…

Me aproxime: ¿cambiaste la mosca?. No, si funciona…

¿Será el bajo?... Yo creo que son iguales… ¿la caña o la línea? No sé, prueba la mía y déjame la tuya (sí, hombre, mi supercaña marca….) pero se la dejé y al segundo lance… trucha (con mi caña, mi línea, mi bajo, mi mosca… ¿entonces?)

Vuelve a lanzar hijo…

Otra truchita…

Ahora lo vi claro como el día, su trico había golpeado al caer, en una posada que no parecía la más ortodoxa, pero el ataque fue fulgurante...

De vuelta a mi orilla, se sucedieron dos o tres subidas… parece que ese golpe final hace moverse a las truchas, pero tan solo clave una, y ¡ medio robada!, algo volvía a suceder…en cuanto el lance era algo largo, en esta zona de penumbras, apenas si veo la mosca y reacciono tarde.

Pongo un trico que llevo de pecho de pato y collar grizzly, el cuerpo claro…ahora lo veo…y a las truchas también, se mueves, suben y…me rechazan.

Cambio a otro trico, esta vez de pluma acerada y collar grizzly, cuerpo oliva de avestruz, lo veo, algo peor, pero a la primera pasada por debajo de las ramas de una salguera sale una trucha de mediano tamaño, que rechaza, vuelta a presentarla… y ahora sí, una preciosa fario de unos 30 centímetros.

Ya son algo más de las 20:30, y en esta zona la luz disminuye rápidamente y parece que empieza a haber actividad por parte de las truchas. Grupos cada vez más numerosos de tricos en sus vuelos nupciales jalonan casi toda la orilla, las cebas se suceden, así como los rechazos a mi mosca, alguna se deja engañar tras insistir e insistir sobre la cebada, yo cada vez más nervioso y mi hijo con su trico pardo, captura tras captura…me va ha dar algo…

Busco y rebusco en la caja de los tricos, por fin encuentro un trico de mediano tamaño, en pardo claro con el cuerpo de la misma avestruz que el indio y con el collar grizzly, la cabeza es algo gorda y verde oscura (pero de noche todos los gatos son pardos, pienso) … me cuesta enhebrar el hilo…más nervios…poca luz, alguna ceba algo lejana pero con cadencia, por debajo de una gran piedra que forma un pequeño remanso bajo la cubierta de una frondosa salguera, pero parece de un pez de buen porte…más nervios… por fin la até, avanzo un poco y tiro a esa que parece buena, corto…, vuelvo a lanzar, va bien, sube la trucha y mi mosca pasa de largo, cuento hasta cinco y vuelvo a poner la mosca… tensa espera (tan solo unos segundos, pero me parecieron horas) sube, la veo y clavo…brava pelea y una hermosísima trucha de algo más de un kilo…

Ya me puedo ir para casa y confeccionar unos “cientos” de moscas iguales, más feliz que unas castañuelas y con una lección magistral aprendida en la Universidad del Río, impartida por el Catedrático de Ictiología Dña. Fario Trutta.

Desde entonces, es una mosca que no falta en mis cajas y que me ha deparado jornadas inolvidable en diversos ríos y entornos, y de forma muy, pero que muy especial, en el Carrión, en las zonas de Pino del Río y Saldaña.

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Muchas gracias por tu colaboración Rafa.

jueves, 13 de mayo de 2010

Xanas Sorbeñas… lances, capturas y sueltas.

Una pequeña muestra de las Xanas Sorbeñas…

En primer lugar es Carlos el fortunado

En esta ocasion Jose

Dos videos de Gabi


Para terminar una Xana capturada por LasmoscasdePaco


LasmoscasdePaco.

domingo, 9 de mayo de 2010

Xanas Sorbeñas …

Nos preguntábamos, ¿Dónde fueron las Xanas del Sorbe?, ¿donde están esas hadas que este año no encontramos?

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El rio bajaba con mucho caudal de agua y muy fría, al punto que sus Xanas se refugiaban en lo más profundo y tranquilo de las pozas, lugares inexpugnables donde es difícil encontrarlas.

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Muchos pensaron que ya no había, que marcharon a lugares más placidos donde la rapiña humana no las agobiaran y limitaran su existencia, abandonando el rio Sorbe, abandonando su historia escrita en los cañones de las laderas y rocas y piedras del lecho del rio a golpe de miles de millones de gotas de agua, esa historia que pocos humanos pescadores son capaces de entender.

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La primavera avanza, los días vencen a las noches y el astro sol calienta con sus rayos tierra y agua. Los arboles se visten de hojas, los prados de mil flores y la vida acuática se aviva y sus insectos aceleran sus procesos evolutivos, se transforman de insectos acuáticos a bellas moscas provocando revuelvo y algazara.

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Las Xanas no son inmunes a estos cambios, despiertan de su letargo en las profundas pozas, se aproximan a inicios y finales de corrientes buscando los diferentes insectos que pululan por allí, oscuros Plecópteros, medianos Bétidos olivas, hermosas Ritrogenas marrones con su dos largos cercos negros colgantes y sobre todo hermosos Pardones olivas, veleros de las aguas del rio que son sus revoloteos provocan el apetito de las Xanas.

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Y se dejan ver, el ojo atento del pescador observa sus cebadas acá y allá, cebadas glotonas, aprovechamos estas señales para incitarlas con nuestras artificiales. Arteros anzuelos envueltos en preciosas plumas, sedas y oropeles que las atraen irremediablemente.

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Se prenden en nuestros anzuelos y doloridas, alarmadas, despavoridas huyen, luchan tratan de soltarse de esa tensión que instante a instante las aproxima más al pescador. Carreras, cabriolas inútiles y, al fin, exhaustas se dejan apresar por la mano de su apresor.

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Tratémoslas con delicadeza, con mimo, con cariño, quizás una rápida fotografía para luego en casa, en la serenidad de la noche contemplar extasiado su belleza.

Y tras ello, devolverlas a su reino, a sus aguas, a su querido rio Sorbe donde son las reinas.

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Creemos que en la lucha hemos vencido, mas no nos damos cuenta que al apresar a la Xana, al tenerla en nuestras manos, estas nos hechizan con un embrujo irrefrenable, que se mezcla con nuestra sangre y que nos provoca la necesidad de volver de nuevo al rio, a intentar apresar de nuevo a una Xana Sorbeña que reconforte y aplaque ese fuego en nuestro corazón, y de nuevo somos hechizados y volvemos a caer en el circulo vicioso de un embrujo del que no podemos salir.

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Y tras trepar riscos, tras ascender empinadas laderas el pescador echa la vista atrás. Mira el trascurrir del rio Sorbe en el fondo del valle y ya siente la necesidad de contemplar de nuevo una de sus Xanas….

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LasmoscasdePaco.

viernes, 7 de mayo de 2010

LAS “DULCES HADAS”…

Hace varios años que tras una jornada de pesca en el rio de Dulce nombre volvía entristecido, por ver un mísero regato en vez de un esplendoroso rio y, por preguntarme dónde están las truchas en este rio y, no me refiero a alevines o juveniles sino a hermosas truchas, aquellas que pescaba allá en la década de los 80 pasados…

Los años pasados más recientes la tristeza me embargaba aun más si cabe, pues jornada tras jornada salía convencido de observar la agonía de un rio que, en sus momentos esplendorosos fue “la joya de la corona” Alcarreña.

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Hoy nada más llegar al rio lo primero que llamo mi atención fue ver un rio henchido de agua, con una corriente tal que aplanaba y pegaba al lecho ovas y berreras, aguas cristalinas y frías (7ºc.), quizás preludio de esperanza y futuro venturoso.

La ilógica del ser humano hace intransitable el camino que sube por la orilla del rio, el pueblo tiene dos accesos a dicho camino y, han decidido arreglar los dos accesos al mismo tiempo, lo que en el presente se transforma en tierra y piedras sueltas, o lo que es lo mismo, impracticable para un automóvil. Uno echa mano a sus recuerdos y sube hasta un puentecito de cemento por una senda que asciende por la orilla opuesta. Allí dejo el auto, aún queda una buena caminata hasta llegar a un “estrecho” donde pretendo iniciar la jornada de pesca.

La mañana es negada en capturas y pese a pescar tramos donde otrora obtuve presas y observar una interesante eclosión de efémeras olivas, no consigo que las truchas ataquen mi mosca, por mas decir apenas veo truchas y, metido hasta la cintura en aguas heladoras y rodeado de zarzas empieza a embriagarme la desesperanza.

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De mis tristes pensamientos me aleja el vuelo cercano a las copas de los chopos de cuatro hermosos buitres leonados, intento en vano fotografiarlas en vuelo, si lo consigo cuando una pareja se posa en un saliente del acantilado que flanquea el rio.

Camino rio arriba, veo una poza rodeada de maleza y zarzas, con un gran tronco caído en sus aguas, una zona imposible de pescar… algo me llama la atención, algo en el tronco, un movimiento, algo que de repente se despega del tronco asciende a la superfie y toma una mosca que bajaba por las aguas provocando una hermosa cebada. Tras ello rauda a pegarse al tronco a mimetizarse con él, ¿ha sido un espejismo? No, de nuevo la trucha aparece y se ceba descaradamente, vuelve a ser uno con el tronco.

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Pese a estar en un lugar inexpugnable en ningún momento se expone más de lo necesario, observa pegada al tronco y cuando ve su presa rápidamente la ataca y vuelve a fundirse con el tronco, una y otra vez.

Es una trucha hermosa, una “Dulce Hada” de las que ya me planteaba su desaparición, como desaparecieron las “Lamias del Bornoba”. Su visión reconforta mi corazón y me hace pensar en un futuro esperanzador.

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Vuelvo a pescar, esta vez zonas de aguas calmas, pocitas entre corrientes, veo cebadas de truchas, una acá, otra allá, pegaditas a las orillas en accesos complicados donde o te juegas la imitación de mosca o no pescas. Yo me la juego, y pierdo moscas, y rompo bajos, y obtengo capturas.

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Paso la tarde desenmarañando el bajo, reponiendo en él moscas y tramos de hilo, bajo a un 0.09 de grosor de nylon al que ato pequeñas imitaciones de efémeras olivas (anzuelo 18) montadas en paraloop o paracaídas con las que de vez en cuando voy siendo premiado con capturas de pequeñas truchas, tres no son pequeñas son truchas de algo más de la medida, el resto (quizás 8-10) truchas de algo más de un palmo.

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Me he escurrido y el agua se ha colado dentro del vader bajando por la espalda. Son las 20.00 horas, y el remojón y la baja temperatura del agua que me rodea provoca que tirite de frio y que deje de pescar y de por concluida la jornada.

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Salgo del agua y ando a paso raudo camino abajo hasta el auto donde me reconforto con ropa seca y de abrigo.

Algo me dice que el rio Dulce tiene futuro y que quizás en un futuro volvamos a pescar sus bellas “Dulces Hadas”.

LasmoscasdePaco.

lunes, 3 de mayo de 2010

Marrones de…. ¿Abril??

Ritrogenas…

Ya empiezan a surgir en nuestros ríos eclosiones interesantes y con ello aumentan las opciones de conseguir capturas pescando a mosca seca.

Tras los comienzos con pequeños plecópteros del tipo “pitillin” quizás del genero “Leuctra” y mínimas eclosiones de Betidos “Rhodanis”. Empezamos a ver interesantes eclosiones de algún tricoptero gris-oscuro y de alguna efémera de tonos marrones.

Con una imitación de ambas he pescado este fin de semana y con las dos he obtenido capturas.

Lo cierto es que estas eclosiones de ritrogenas son las que provocan un despertar del rio y hagan cebarse las truchas a ellas.

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Tres montajes diferentes que tratan de imitar a este insecto es lo que os propongo en esta entrada.


Ritrogena emergente con hackle en paraloop.

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Sobre un anzuelo Grip 14723 BL #14 colocamos un poquito de antron color marrón y por encima de este unos cercos confeccionados con pluma de gallo de León mezcla de indio y rubión.

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Sujetamos un biot de oca marrón, un hilo amarillo y forramos el anzuelo con un dubbing de antron marrón.

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Cubrimos el cuerpo de antron con el biot de oca dejando espacio para que sobresalga algo el antron y brincamos con el hilo amarillo (en el sentido contrario al que hemos montado el biot).

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Sujetamos una goma elástica y dos plumas de colgadera de gallo americano, una de color ginger y otra Brown. Tras esto cubrimos el espacio de obra del anzuelo con dubbing de antron marrón

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Enrollamos sobre la goma elástica las plumas de colgadera realizando un hackle

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Con los dedos echamos todas las fibras del hackle para atrás, abatimos la goma elástica hacia delante, la sujetamos con dos vueltas de hilo, tiramos de la goma hasta que formemos un hackle en paraloop

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Rematamos con una cabeza con el hilo de montaje y mosca terminada.

Mosca vista desde debajo

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Ritrogena emergente con hackle en paracaídas.

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Sobre un anzuelo Grip 14723 BL # 14 sujetamos una fibra de marabú color claro torsionado formando una falsa Exuvia y unas fibras de gallo de león mezcla indio y rubio formando unos cercos

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Sujetamos cuatro fibras de pluma de cola de faisán y un hilo amarillo, damos una cpa de pegamento instantáneo al anzuelo y formamos el cuerpo con las fibras retorcidas de pluma de faisán

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Brincamos el cuerpo con el hilo amarillo y con dos plumas de Chocha Perdiz formamos un poste que reforzamos por la parte baja con el hilo de montaje

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Sujetamos una pluma de colgadera de gallo americano color ginger y cubrimos la obra del anzuelo restante con un dubbing de antron marrón

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Realizamos el hackle en paracaídas y una cabeza con el hilo de montaje

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Mosca terminada.

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Ritrogena crin de caballo.

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Sobre un anzuelo Grip 11011 BL # 14 realizamos unos cercos con pluma de gallo de león mezcla indio y rubión

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Sujetamos un hilo amarillo y una crin de caballo color marrón, con la crin formamos un cuerpo y lo brincamos con el hilo amarillo

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Sujetamos dos plumas de colgadera de gallo americano, una color ginger y otra color dun. Con dos fibras de avestruz cubrimos el restante de obra del anzuelo formando un tórax

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Realizamos el hackle con las dos plumas de gallo, formamos una cabeza con el hilo de montaje

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Mosca terminada

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Espero que os hayan gustado estos tres montajes. Yo ya los he probado en acción de pesca con resultados positivos.

LasmoscasdePaco.