A tal fin envié invitaciones a una nueva “Quedada Mosquera”, para degustar un apetitoso almuerzo en uno de los preciosos “pueblos negros” de la “Serranía Alcarreña”.
Pocos denegaron la invitación, fuerzas mayores impidieron a Humberto y a Miguel acudir y, en ruta desde Logroño, Alfredo y Aitor tuvieron un traspiés con un corzo que le impidió llegar (un susto que queda en chapa y pintura de auto).
El resto de los invitados nos encontramos en la plaza del pueblo, al pie del Ocejón.
Apretones de manos, charlas, risas, examen de nuevos montajes, intercambio de moscas, historias de jornadas pasadas y próximos cotos a pescar.
Ya en el mesón los Cantos, Rafa se afana en ofrecernos un suculento almuerzo para aguantar con fuerzas una dura jornada de pesca en el rio Sorbe.
Huevos fritos de corral, Torreznos de matanza de Atienza, patatas caseras fritas, buen Valdepeñas, café y espirituosos destilados. Si los once congregados son todos buenas varas mosqueras no se quedan a la zaga dando buena cuenta de tan opíparo almuerzo.
La primera parte de la “Quedada Mosquera” todo un éxito, como siempre.
En la segunda parte, la pesca en el rio Sorbe, aquí la fortuna fue más al tresbolillo. Hubo de todo, como en botica. Hubo quien se llevo a las manos la docena de capturas y quien no pudo contemplar una Xana de pintas rojas. La medianería fue la norma y cuatro o seis capturas alegraron la jornada a muchos de los mosqueros.
El rio, nuestro querido rio Sorbe bajaba corto de caudal para las fechas que son, mas no tan en estiaje como algunos aventuraban, lo justo para dejar las posturas bien definidas que junto con los diez grados de temperatura del agua animaban a las pintonas a tomar moscas secas.
Dicen que la “Royal” triunfo, yo lo puedo avalar pues con ella conseguí una docena de capturas, todas de tamaño contenido.
También como casi siempre, quien busco las pintonas pegadas al fondo con ninfas y perdigones consiguieron truchas de mayor tamaño, incluso quien con dichas artes pescaba aguas profundas consiguió clavar truchas de categoría las cuales tras ardua lucha rompieron un bajo del catorce y frustraron la captura (Lozoyero ya te dije que el Sorbe guarda sorpresas señeras).
No tengo noticias de todos los participes, supongo me irán llegando. Pero a buen seguro que todos disfrutaron de la pesca a mosca en un rio Sorbe amable, abierto, mostrando las posturas donde las pintonas acechaban la comida que el rio surtía.
Como anécdota comentar que de nuevo vi truchas con las aletas caudales deterioradas, cuestión que ya el año pasado me extraño. En aquel momento lo achaque a los cangrejos señal que, en el presente son muy abundantes. Ahora, reflexionando me pregunto si no serán los síntomas de las “segundas frezas” o “frezas tardías” que se comenta ocurre por aquí, y que sean las marcas y desgastes de excavar gravas y pizarras con las aletas caudales. No puedo aseverar ni lo uno ni lo otro, tan solo atestiguar que de nuevo vi truchas con las aletas deterioradas.
-Bueno, Paco. Y de pesca qué?-
Pues comentar que lo vi bastante claro desde que asome al rio. Vi que el rio era factible de pescar a mosca seca. No vi eclosiones, ni variopintos insectos pululando por las aguas, quizás algún pitillín y pare de contar.
No le di más vueltas al asunto, ate una preciosa Royal en paracaídas al terminal del bajo y con ella fui explorando las querencias de las truchas.
Las pintonas andaban detrás de los chorros, un par de metros tras el final de los chorros y también orilladas en las sobaqueras, casi siempre en aguas movidas. Apenas vi un par de cebadas en todo el día y con franqueza ninguna de las dos me deparo captura. Falle varias picadas, de esas que ves a la trucha lanzarse a la mosca y clavas apresurado, antes de tiempo, y clave con éxito bastantes picadas, muchas más de las esperadas en un día de comienzo de temporada.
Quizás reseñable un momento de la tarde, donde haciendo sol empezó a llover con algo de intensidad. No fue más allá de quince minutos, en ese tiempo clave cuatro truchas y falle un par de picadas más. Pudiendo decirse que fue el momento donde las truchas estuvieron más activas.
Deje de pescar temprano, con la intención de reunirme con mis compañeros y echar unas varadas y risas a la par, extrañado de no encontrar a nadie por el rio llegue donde habíamos dejado los autos y, allí tan solo estaba el auto de Isma y éste esperándome ya cambiado de ropa y guardados los aperos, con lo que decidí terminar la jornada que, para ser la primera de temporada resulto gratificante y satisfactoria.
Termino el relato, no sin antes mencionar a mis compañeros de excursión,
Juanma Uncas, Mariano, Mario SorbeyJarama, Edumosquero, Chano, Dani Larubia, Paco Tulima, Nacho Lozoyero, Ismael, Paco Pacobis, una decena de buenas varas mosqueras y mejores amigos y compañeros.
Agradeceros el haber compartido conmigo una nueva Quedada Mosquera porque, a buen seguro, si almuerzo, rio y pintonas son piezas claves de la jornada, más aún lo fue vuestra entrañable compañía.
LasmoscasdePaco.