De Ríos y de Truchas. Y de Pesca a Mosca. Y de amigos mosqueros.

Aquí se plasmarán todas esas ideas, sensaciones y vivencias de un pescador a mosca y de su grupo de compañeros.

Su finalidad es tratar de inculcar que la pesca a mosca puede llegar a ser una forma de vida.

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Competición NO..... Gracias.

domingo, 14 de octubre de 2012

UNA NUEVA AVENTURA MOSQUERA…

          Todas las temporadas tienen una o varias salidas en plan “aventurero”.

Lo cierto es que soy poco de pescar entornos cómodos, al contrario los escenarios que frecuento son más bien para pescadores agiles, cosa que no va muy de acuerdo con mi estado físico.

A veces el listón de la dificultad se pone alto, tan alto que la jornada troca en pequeña aventura.

Y ocurrió que acompañado de un par de mosqueros decidimos probar suerte pescando las corrientes de un tramo de rio encañonado y difícil acceso.

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El sol aun no había iluminado las aguas plenamente cuando el trío de mosqueros ya andaba posando moscas por las aguas, quizás demasiado pronto, tan pronto como para que “maese pintona” no estuviese puesta en los rabiones o, así quisimos creerlo al no conseguir las capturas deseadas en dicho tramo.

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El sol cubrió las aguas y con ello cambio la actitud de las truchas, la mirada aprendida del mosquero conseguía ver una cebada acá y otra allá.

Aproximación a la misma con sigilo, lance delicado posado de la mosca evitando dragados, lo que es lo mismo, un buen hacer mosquero que en varias ocasiones se premiaba con la captura de la pintona a la que ofrecíamos nuestras moscas

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Si Juanma se divertía pescando atractivas corrientes, Álvaro no le iba a la zaga, aguas arriba y colocado lateralmente a las corrientes posaba su mosca por el filo de las mismas donde las truchas atacaban el engaño que se las presentaba

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El resultado no podía ser otro que conseguir llevarse a la mano varias truchas y disfrutar del rio, del entorno, de las capturas, disfrutar de la pesca a mosca

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Quien relata se atrevió con una tabla de aguas paradas y profundas, vadeando con cuidado, avanzando hasta el límite del vader…

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Allá, oculta en la sombra de la sarga de la orilla contraria detecta la cebada delatora. 

Espero una nueva cebada, nervioso, ansioso, como si fuera la primera vez que me encontrara en semejante tesitura.

La trucha se vuelve a cebar.

Estudio el lance, poco complicado, acaso un lance algo lejano, adelantado lateral en unas aguas paradas donde a simple vista no se observan corrientes que provoquen dragados.

Lanzo, la mosca posa en el punto deseado, justo en la sombra que proyecta la sarga.

La respuesta de la trucha no se hace esperar, toma franca el engaño.

La lucha tampoco es demasiado dificultosa, evitar la primera intención de huir a las ramas de la sarga y dejarla acometer los empellones en las aguas libres de obstáculos del centro del rio, tras ello atraerla hacia la sacadora, una rápida fotografía y de nuevo al rio.

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Busco de nuevo a mis compañeros, para disfrutar viendo como pescan, aprendiendo, siempre aprendiendo de ellos.

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Álvaro pesca unas corrientes preciosas, despacio, tanteando todas las posturas posibles.

El resultado no podía ser otro sino la captura de una nueva pintona.

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Sigo aguas arriba, buscando a Juanma. Pesca otro precioso tramo de corrientes.

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Y el resultado de su buen hacer es similar al de Álvaro, una bonita trucha capturada.

Me afano en conseguir fotografiar el momento, a Juanma y a la captura, sin darme cuenta que el fotógrafo pescador ha sido pescado fotografiando…

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Las corrientes se vuelven complicadas, el cañón se estrecha y la jornada de pesca aventurera llega a límites máximos.

Orillas enmarañadas o inexistentes, paredes cortadas a plomo sin opción a transitar por ellas, tan solo queda avanzar por el encabritado cauce de aguas rabiosas que se oponen al avance del mosquero.

Tras pasos dificultosos me encuentro una poza preciosa y en ella varias truchas puestas en aguas medias, subiendo a la superficie a tomar los insectos que flotan por las aguas.

Lance medido.

Posa la mosca y veo como la trucha se activa.

Dista más de cuatro metros de la mosca, en una nadar sinuoso se acerca franca a ella, sube a la superficie y la toma sin recelo. 

Una captura de las que dejan huella en los recuerdos del mosquero

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Una rápida fotografía y de nuevo un nuevo lance, son varias las truchas puestas y pescando con sigilo le saco a la poza cuatro capturas de bonitas truchas sin cambiar de puesto

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Al fin toca cambiar de zona, salir de allí… por donde??

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Pues no toca otra que hacer la cabra…

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Trepar por la roca ajustando muy mucho cada paso dado

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Sujetando la caña en la boca cual puñal pirata y utilizando manos y pies para solventar la papeleta…

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Al fin uno consigue llegar a la cima, ahora queda bajar que os puedo asegurar aun fue más difícil que encaramarme en lo alto.

Al llegar de nuevo a las aguas me encuentro con un paraje precioso

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Mis compañeros me han ido a la zaga, sorteando los obstáculos con dificultades parecidas a la mía.

Álvaro me indica con la mano que ha conseguido dos nuevas capturas…

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Juanma me ha sobrepasado y me acerco a él justo en el momento de una nueva captura

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La jornada va llegando a su fin, es tarde y estamos muy alejados de donde comenzamos, hay dos opciones, volver por el rio o buscar alguna pequeña trocha por el bosque.

Ambas opciones parecen igual de dificultosas.

Me animo a buscar la trocha, encuentro una que si bien no es muy cómoda si parece definida, no lo pensamos, monte arriba y a trochar.

Queda echar una última mirada al lugar donde estuvimos…

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Allá abajo observamos las rugientes corrientes por las que hemos transitado, donde hemos disfrutado de unos lances que a buen seguro perduraran en la memoria.

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En más de una ocasión hemos necesitado de la mano del compañero para atravesar un paso dificultoso, un apretón de manos firme que une y perdura mucho mas allá del momento presente.

Momentos mosqueros… sensaciones mosqueras…

Aun queda tiempo para echar unas varadas a la par en unas corrientes…

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Y conseguimos un par de capturas para redondear una jornada mosquera memorable…

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                    LasmoscasdePaco

viernes, 12 de octubre de 2012

SE LO MERECE… EMERGENTE DESPLEGADA…

          Muchas veces lo he comentado, no hay una mosca definitiva, sino más bien un grupo de moscas que, generalmente resalta sobre otras.

Claramente el material idóneo que tiene que poseer una mosca para ser pescadora es la confianza.

 Con confianza pescaremos más tiempo y más seguro con la mosca y el resultado son un mayor número de capturas.

El patrón de mosca que os presento hace tiempo tuvo ya una entrada en este mismo blog…

http://lasmoscasdepaco.blogspot.com.es/2012/04/emergente-alas-desplegadas.html

Y abundar sobre el patrón de montaje se debe a la efectividad del mismo, a la cantidad de capturas que me ha deparado durante toda la temporada siendo el montaje al que más he acudido cuando otros me han fallado.

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MATERIALES.-

Anzuelo TCM 2487 BL numero 18
Seda de montaje marrón oscuro
Exuvia en antrón gris humo
Cuerpo en Quill de pavo real
Alas en C.D.C.
Poste en C.D.C. y antrón gris humo
Tórax en dubbing de oreja de liebre
Hackle en Colgadera de gallo genético o color dun

MONTAJE-

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Afianzamos la seda de montaje sobre el anzuelo

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Aseguramos un pequeño mechón de antrón, teniendo la precaución de que sobresalga por delante y por detrás del anzuelo

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En el inicio de los cercos sujetamos un Quill de pavo real y con la seda de montaje formamos un pre cuerpo

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Damos una gotita mínima de cianocrilato al pre cuerpo y enrollamos sobre él el Quill de pavo real dejando formado el cuerpo de la mosca 

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En ese punto sujetamos dos plumas de C.D.C., dejando formadas las alas con la parte de las puntas plumas

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Con la parte delantera de las plumas de C.D.C. y con el mechón de antrón realizamos un poste donde luego montara el hackle

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Sobre la base del poste aseguramos la pluma de colgadera de gallo genético

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Arrancamos a “pellizcos” unos pelillos de la zona de la oreja de la liebre, damos un poco de cera virgen o pegamento de dubbing a la seda de montaje y adherimos los pelillos a la seda de montaje

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Con el dubbing formado cubrimos la zona del tórax de la mosca, dando un par de pases entre medias de las plumas de C.D.C. para que se abran

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Realizamos el hackle en paracaídas sobre el poste formado anteriormente, con un par de vueltas sería suficiente

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Cortamos la pluma sobrante y hacemos un par de nudos en cabeza para asegurar el montaje

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El último paso es recortar la exuvia, sacar unos pelillos del dubbing de liebre y recortar el poste del hackle

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Vista inferior del montaje realizado

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Montaje finalizado


Bajo el mismo patrón varios montajes que me han deparado buenas capturas esta temporada…

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Oliva clara

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Rosada, burdeos, sangre

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Alas moteadas

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Un buen cuarteto de moscas con las que he conseguido una buena cifra de capturas

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         LasmoscasdePaco.
 

lunes, 8 de octubre de 2012

PEQUEÑOS TRAMOS … GRANDES SATISFACCIONES …

No hace mucho disfrute de una jornada de pesca muy particular.

Una escapada para mojar moscas después de la dura jornada laboral.

Lo cierto es que en las épocas que estamos meterte en las aguas para mosquear a las 17 horas puede parecer un tanto tardío.

 La jornada apenas da para tres horas que bien pueden saber a poco, sobre todo si para llegar al rio tienes que hacerte más de 150 kmtrs.


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Y puede que sea cierto en cuanto a tiempo, al menos para quien relata que acostumbra a estar en el rio a horas próximas al orto y no salir de las aguas hasta el ocaso.

Mas todo es plantearse la jornada y, sabiendo que no hay mucho tiempo, concretar en lo posible.


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Así fue como escogí un pequeño tramo de un gran rio, un tramo de aguas corrientes de apenas 100 metros flanqueadas por larguísimas tablas de aguas lentas y profundas imposibles de pescar.

 Es por ello por lo que no acudo con frecuencia a pescar el tramo, porque no da para pescar todo el día, empero suficiente escenario para varear con mesura un corto atardecer.

Se nota, se nota en el ambiente, se nota en el colorido de la ribera, incluso diría que se nota en el olor del aire. 

El rio ha cambiado.

El rio no padece el fortísimo estiaje del pasado mes de agosto, ese calor asolador cual plomo derretido que obligaba a refugiarse a los habitantes de las riberas, sotos y frondas. 

A las truchas en el rio y al osado mosquero que atreviose a intentar pescar truchas bajo abrasadores 40 grados de temperatura.


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Las temperaturas atemperaron, incluso hace frio en las noches y el amanecer es frio.

Algunas tormentas dejaron caer gotas de aguas que sedientas toman los montes, las plantas, los arboles.

No lo suficiente como para notarse en el caudal del rio pero si al menos en la temperatura de las aguas.


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Y con este frescor la cosa cambia.

Las moscas en mayor o menor medida eclosionan durante el día y, tras ellas, las truchas se apostan en las corrientes en posturas de caza.

Y allí se posiciona el mosquero. 

Oteando las aguas, concretando espacios en busca de la sutil pero delatora cebada.

Tras ello queda el lance concreto, acaso no tan sigiloso como cuando se pescan aguas calmas, pero siempre sutil, siempre preciso.

Y la trucha, a la caza en aguas rizadas toma nuestras imitaciones. 

En ocasiones vemos como la mosca atraviesa la zona donde vimos la cebada y, segundo después observamos a la trucha, esa mancha rubia-verdosa por las aguas lanzarse aguas abajo en pos de nuestra mosca.

Llegar a ella, atraparla en feroz cebada y volverse aguas arriba.

Es entonces cuando el certero cacheteo del mosquero frena su carrera y la trucha tras explosión y cabriolas busca el perdedero, el zafarse del gancho aprehensor.


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Son momentos de deleite mosquero, momentos de placer donde en desigual lucha el mosquero afortunado consigue vencer a “maese pintona” hasta atraerla a sus manos y tras contemplación de nuevo devolverla a su medio, a su rio, a nuestro rio donde si somos afortunados volver a pescarla en un futuro.

Así fue como disfrute de un hermoso atardecer mosquero en el rio.

Mesurando muy mucho el paso, moviéndome poco y atisbando las aguas, notando como las sombras del atardecer se alargan, caen sobre el rio y tapizan en opaco las aguas.

Ojo avizor observo de nuevo la cebada de la trucha, espero sin moverme un buen rato, de nuevo se ceba en el mismo lugar, y una tercera vez.


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Estiro el bajo, flotabilizo la “marroncita”, avanzo un par de pasos y aseguro con firmeza los pies. 

Tras ello un lance, no demasiado largo, un lance medio, eso sí, bastante preciso que posa la mosca un par de metros por arriba de la cebada observada.

 El lance no falla, la mosca bailotea por las corrientes aguas abajo y cuando llega al punto donde observe la cebada la trucha emerge de las aguas y toma la imitación.

Le sigue una nueva lucha y nuevo tironeo, un nuevo evitar zafarse del anzuelo para al fin sacar la cabeza por encima del agua ofreciéndose vencida, acercarla a la sacadora y enredarla.

 Observar tan bello animal moteado de rojo, acaso una rápida fotografía y de nuevo devuelta a sus aguas.


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Queda sentarse plácidamente en un mojón de yerbas aflorantes de las aguas y vivir el anochecer.

 Escuchar el murmullo de las aguas y los mil ruidos de los habitantes de la ribera del rio.

El cielo se tapiza de bellas estrellas y sobre ellas resalta media luna cortada a tajo.

Es hora de salir de las aguas, de trochar el sendero iluminado por la linterna frontal hasta llegar al auto.

De cambiarnos de habito y sentir el abrigo de ropa seca.


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Tras ello conducir por la pista forestal que de nuevo nos devuelve a la realidad de una existencia urbana, de automóviles y farolas, de humos y altos edificios.

No queda otra sino recordar lo vivido, recordar el placer de la pesca a mosca y lo afortunado que soy por poder practicarla.



                  LasmoscasdePaco.

viernes, 5 de octubre de 2012

SUBIMAGO EFÉMERA PLA

          Los afortunados que seguimos pescando ríos trucheros hasta bien entrado el mes de octubre somos testigos de un “venirse arriba” en el rio.

Tras los calores sofocantes del estío llegan las lluvias y, con ellas un bajón notorio de las temperaturas.

Con dichas bajadas de temperaturas los ríos se animan de vida.

 Las truchas, esas truchas desaparecidas en agosto se muestran.

 A buen seguro el repunte de eclosiones de insectos es culpable de ello.

Sobre las aguas el mosquero aprecia actividad de insectos, cantidad de subimagos pululan, emergen, revolotean y, tras ellos se aprecian claramente las cebadas de las truchas.

Necesitamos de una imitación que se aproxime a las efémeras que hacen acto de presencia, efémeras a las que ni por asomo me atrevo a dar nombre propio.

Acaso es más sencillo su estadio, moscas de colores más bien apagados, alas opacas de tonalidades grises oscuras y, más bien de tamaño contenido.


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Con estas apreciaciones me siento frente al torno de montaje para tratar de crear algo que se le asemeje.

El resultado es el que os muestro. 

MATERIALES.-

Anzuelo GRIP 11011 BL numero 20
Seda de montaje color marrón medio
Cercos en fibras de pluma color gris
Cuerpo en Quill de pavo real
Poste en PLA de color blanco
Hackle en pluma de colgadera genética color dun
Tórax en PLA de color gris.

MONTAJE.-


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Aseguramos la seda de montaje sobre el anzuelo

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Sujetamos unas fibras de pluma de color gris (yo he utilizado seis fibras) y las abrimos en tridente, con ellos tenemos formados los cercos

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En la zona del nacimiento de los cercos sujetamos un Quill de pavo real, a continuación con la seda de montaje confeccionamos un pre-cuerpo

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Cubrimos con una gotita de cianocrilato al pre cuerpo y tras ello enrollamos el Quill, así dejamos confeccionado el cuerpo de nuestra imitación

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A continuación del cuerpo realizado colocamos un mechón de PLA blanco asegurándolo con un par de cruces de la seda de montaje

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Levantamos las dos puntas del mechón de PLA y confeccionamos una base para realizar el hackle

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Sujetamos una pluma de colgadera genética color dun

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Con ayuda de cera virgen de abeja o pegamento de dubbing aseguramos a la seda de montaje unos pelillos cortos (zona cercana a las uñas de la pata) de PLA gris

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Con el dubbing cubrimos la zona del poste formando así el tórax de la mosca

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Con la pluma de colgadera realizamos un hackle escueto, acaso un par de vueltas, formamos una pequeña cabecita y aseguramos con un par de nudos

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Finalizamos el montaje sacando una fibrillas del dubbing de PLA gris y recortando el poste a la distancia elegida.

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Vista inferior del montaje realizado

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Montaje finalizado


A buen seguro que en el momento presente es uno de los montajes que no deben faltar en la caja del mosquero, pues con ellas conseguiremos las capturas esperadas.

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                       LasmoscasdePaco.